Bendiciones podridas | | Ayuda Pastoral
El camino del cristiano está pavimentado de bendiciones. Mirando por el retrovisor, al final de su ruta, no verá un panorama desolado. Notará diferencias de fortuna terrenal, pero la copa de bendiciones de todo cristiano estará rebosando como para terminar su carrera épicamente, exudando fuerza y vitalidad espiritual. Aunque no todos terminan bien. En la revista final habrán muchos salvos. Otros salvos, pero no sanos, desquiciados. Creyentes que fueron salvos, así como por fuego (I Cor. 3:15), pero que terminan en un estado deplorable, acabados por sus privilegios, podridos en bendiciones. Suena contradictorio. La medicina no es formulada para enfermar sino para sanar, las bendiciones, para provecho espiritual. Son el instrumento de la inversión de Dios en el creyente para generar trofeos de gracia. Con todo, en la banda de la producción de los santos se miran algunos productos defectuosos. Entre los más tétricos ejemplos se encuentra el rey Salomón, colmo de las bendiciones de Dios...